sábado, 25 de junio de 2016

La historia de los videojuegos (II): la era «antes del Pong»

Si nos paramos a pensar, la historia de los videojuegos no se diferencia demasiado a la historia de otras artes, técnicas o manifestaciones culturales. Los videojuegos se han adaptado siempre a su contexto. En primer lugar teniendo en cuenta a la sociedad a la que estaba dirigido, esto es que, por cuanto más tiempo libre ha existido, más cabezas pensantes han visto ese tiempo como un modo de ganar dinero. No nos olvidemos, que desde el siglo XIX vivimos en un sistema capitalista y por lo tanto, todo o casi todo es objeto de mercantilización. De este modo es desde el siglo XIX, y sobre todo gracias a la Revolución Industrial, cuando esas cabezas pensantes empezaron a idear formas en las que la gente que tenía tiempo libre, y por lo tanto dinero, pudieran estar entretenidos y no pensar en los dramas del día a día. Así, en el mismo tiempo que se crea el turismo, en el mismo tiempo que se crean los primeros cruceros de placer, también se crearon los primeras máquinas recreativas. Es por lo tanto un origen elitista, que como muchas otras cosas, se ha ido generalizando y democratizando durante todo el siglo XX en un bien de cultura popular, al menos en el mundo Occidental.


Como hemos dicho, la historia de los videojuegos no se diferencia de otras manifestaciones culturales. De hecho, el origen de los primeros videojuegos, al menos de los arcade, tienen unos orígenes muy cercanos al cine, pues utilizaron las mismas herramientas como pueden ser, el arte del ilusionismo o la mecánica de los primeros autómatas. Por ejemplo la Automated Skill Shooter (1894), que pese a que se desconoce bastante sobre su funcionamiento, viene a ser como una especie de shooter donde se debían de entrenar los últimos forajidos del Oeste americano. O también la Le Cochon Electriser (1898), un juego o más bien una máquina que conjugaba la resistencia del cuerpo humano ante la electricidad y la diversión. Todo consiste en que tú introduces la moneda, luego se enciende el aparato y después sujetas las piernecitas de lo que intenta ser un cerdo. Comienza el duelo, jugador y cerdo, frente a frente. El cerdo da pequeñas descargas eléctricas, si sueltas y te rindes, gana la máquina, gana el cerdo. En cambio, si el jugador resiste hasta el final, se convierte en el ganador.



Como vemos, estas máquinas, juegos o autómatas eran bastante rudimentarios pero ya tenían el concepto o la carga simbólica que van a tener las primeras máquinas arcade ya en la segunda mitad del siglo XX. En suma, las estas máquinas no buscaban solo la diversión o el entretenimiento, sino también acercar al conjunto de la sociedad los avances técnico-científicos del momento, como una máquina que por una moneda te hacía una radiografía de la mano o auténticos medidores de borrachera. Y hablando de borrachera, hay que decir que España también tuvo su momento de gloria en esta peculiar carrera de la diversión, ya que el futbolín, sí, nuestro querido futbolín, nació en España -aunque con alguna puntualización-. Puesto que si bien ya estaba patentado en Alemania a finales del siglo XIX, fue un español el que se atribuye el haber creado el futbolín con los jugadores con las piernas separadas -la versión española, por así decirlo-.



De este modo, y dando un pequeño salto en el tiempo llegamos al año 1972, año en el que la desaparecida Atari Inc. sacaba al público su máquina recreativa más celebre, el Pong. Un juego desarrollado entre Allan Alcorn, Nolan Bushnell y Ted Dabney, y que realmente sorprendió a la sociedad en general con más de 19.000 máquinas recretarivas vendidas, convirtiéndose en un verdadero icono de la cultura popular. De hecho, es a partir del Pong cuando podemos hablar de lo que se llama la industria de los videojuegos, ya que ese mismo año se sacan los primeros videojuegos en su versión doméstica con la apariciñon de las primeras consolas, como por ejemplo la Magnavox Odyssey. Pero de lo siguiente ya hablaremos otro día. Continuará.

domingo, 12 de junio de 2016

Apuntes de historia: Concepto y estudio de la Historia Antigua

El término de Historia Antigua es relativamente reciente desde un punto de vista historiográfico, ya que la mayor parte del conocimiento de este periodo se empezó a conocer en profundidad solo a partir del siglo XVIII con los grandes descubrimientos y los grandes yacimientos arqueológicos. Hasta entonces, lo máximo que se conocía de la Antigüedad era una pequeña porción bastante reducida de esta, sobre todo, lo que el Renacimiento había rescatado del mundo griego y romano. Pero como hoy sabemos, la Antigüedad va más allá, la Edad Antigua es en realidad una estructura, una realidad pasada que viene definida por una serie de rasgos comunes que en algunas ocasiones saltan los límites cronológicos que se le han impuesto. 


Tradicionalmente, el paso de la Prehistoria a la Antigüedad se ha definido como Revolución Neolítica o Neolítico. Es el momento en que la Humanidad se asienta, cultiva y finalmente, también escribe. Y si bien sobre los inicios del periodo no hay mucho debate, si los hay sobre cuando acaba. En este sentido la propuesta más aceptada ha sido la deposición de Rómulo Augusto como último emperador del Imperio Romano de Occidente en el 476 después de la Era. Desde un punto de vista pedagógico es fácil la elección de ese momento como final de un convulso periodo donde el Imperio Romano Occidental quedó descompuesto. Pero realmente, un imperio de tal magnitud no se puede desmantelar de la noche al día, por lo que muchas instituciones romanas siguieron funcionando tras dicha fecha. Pero ha habido otras propuestas como; el Concilio de Nicea (325) como la unión religiosa de Roma, la división del Imperio Romano tras la muerte de Teodosio (395), la muerte de Justiniano I (565) emperador bizantino (Imperio Romano Oriental), e incluso algunas cronologías mucho más alejadas en el tiempo como; la coronación de Carlomagno como Emperador del Sacro Imperio Romano en Aachen (800) o la toma de Constantinopla y la definitiva desaparición del Imperio bizantino (1453), o dicho de otro modo, la desaparición de lo que quedaba del Imperio Romano de Oriente.  Estas últimas fechas se irían al termino que los alemanes denominaron como Spätantike, en español Antigüedad Tardía. Todo ello nos muestra como estamos hablando de un concepto bastante reciente, un concepto estructural y además, un concepto muy extenso.


¿Cómo conocemos la Historia Antigua? Principalmente la Historia necesita acudir a las fuentes, elementos muy dispares, pero que siempre ofrecen información importante. Podemos distinguir entre fuentes primarias (directas) o secundarias (indirectas), y entre fuentes escritas o no escritas. Para su estudio y valoración, y más cuando hablamos de Historia Antigua, la Historia se debe apoyar en otras ciencias como la Lingüística, la Filología, la Arqueología, la Geografía o la Antropología. Generalmente, el ámbito de la Historia Antigua se divide en dos grandes periodos y regiones. En primer lugar, la historia del Próximo Oriente Antiguo, protagonizada por la región de Mesopotamia y en la que también podríamos incluir a Egipto. En este sentido tenemos que tener en cuenta lo controvertidas que han sido las relaciones entre Occidente y Oriente desde la Antigüedad hasta nuestros días. Por ejemplo, las luchas entre el Imperio Persa y las ciudades griegas, la posterior conquista de Alejandro Magno, el Imperio Romano y la conquista del PO o la expansión del Islam, las Cruzadas y la definitiva ruptura entre las relaciones de Occidente y Oriente. Por lo tanto, una historia con momentos de tensión y momentos de aproximación de la cual todavía somos herederos.


La segunda parte de la Historia Antigua está monopolizada por lo que se ha denominado como cultura grecolatina, es decir, la historia de la Grecia Clásica y la historia de la Antigua Roma. Una cuestión muy importante en la cultura occidental pues es en el pensamiento griego donde se postulan por primera vez términos tan positivos como los de ciudadano o democracia. Aunque por otra parte también aparecen otros de carácter negativo como el de tirano.

Aquí, una breve bibliografía para empezar a navegar en la Historia Antigua:

Gomez Pantoja, J. (2005). Historia Antigua. Grecia y Roma. Barcelona, Ariel.
Perez Lagarcha, A. (2007). Historia antigua de Egipto y del Próximo Oriente. Madrid, Akal.
Kuhrt, A. (2000).  El Oriente Próximo en la Antigüedad. Madrid.
Liverani, M. (1995). El antiguo Oriente. Historia, sociedad y economía. Barcelona, Crítica. 
Padró, J. (1996)Historia del Egipto faraónico. Madrid, Alianza. 
Hidalgo de la Vega, Mª J. (1998). Historia de la Grecia Antigua. Salamanca, Universidad de Salamanca.
Roldán, J.M. (1995). Historia de Roma. Salamanca, Universidad de Salamanca. 
Beltrán, F. y Marco Simón, F. (1987). Atlas de Historia Antigua. Zaragoza. Universidad de Zaragoza.
Fatás, G. y García Quintela, M.V. (1995)Materiales para un curso de Historia Antigua. Santiago, Tórculo Editores.

jueves, 2 de junio de 2016

La historia de los videojuegos (I): la Prehistoria

Del mismo modo que cuando hablamos de la historia de la civilización, es imposible entenderla sin comenzar el relato en la Prehistoria; esto es, todo lo que aconteció antes de la aparición de la escritura, tampoco tiene sentido empezar a hablar de una historia de los videojuegos sin tener en cuenta todo lo que sucedió antes de la propia aparición de los mismos. De hecho, hay mucho debate y controversia en torno a cuál fue el primer videojuego o cuales fueron sus orígenes más directos, pero yo creo que esos inicios los debemos buscar en el mismo punto que podemos buscar los propios orígenes de la Humanidad. Ya que si bien el soporte del videojuego es importante, lo es también su idea, y realmente los videojuegos nace como eso, como una idea. 



La idea del juego debió nacer ya en las sociedades primitivas hace varios milenios. Seguramente, una institución solo reservada para los niños pues, en una sociedad de grupos de cazadores y recolectores, todo ser adulto tenía que estar volcado a la manutención del grupo como una cuestión de pura supervivencia. Por lo tanto, el juego era una manera de evadir a los niños de la cruda realidad y, al mismo tiempo, entrenarse para la vida adulta. Conforme esas sociedades se fueron asentando, estamos hablando de la Revolución Neolítica, surgieron las primeras diferencias sociales, pues el desarrollo de la agricultura y la ganadería tiene como consecuencia directa la especialización laboral. En Mesopotamía, uno de los focos de origen de la vida sedentaria, las sociedades se hacen cada vez más complejas, surgen castas, soldados, campesinos, ganaderos, comerciantes, sacerdotes e incluso, las primeras dinastías. Entre estas capas más altas empieza a aparecer lo que hoy llamamos como tiempo libre, y para ello entre otras cosas se inventan los primeros juegos de mesa. Sí, las primeras evidencias de la existencia de juegos son contemporáneas a los propios orígenes de la escritura, por lo que podemos pensar que probablemente ya antes se hubieran inventado los juegos. 


Y es que aquí, nos estamos centrando en los juegos de mesa porque los considero como los antecedentes necesarios para el desarrollo de los videojuegos tal y como los conocemos hoy día. Pero, si pensamos en otro tipo de juegos, va a suceder lo mismo, pues la mayoría de esos juegos que llamamos tradicionales o populares, tienen sus orígenes también en la génesis de la Humanidad. Así, tenemos dataciones de juegos de mesa de más allá del 2000 antes de la Era. como por ejemplo los dados, pieza fundamental para muchos juegos y de los cuales tenemos presencia en varios asentamientos del Próximo Oriente Antiguo. De hecho, en la época loca de las expediciones arqueológicas, en torno a los años 20 y 30 del pasado siglo, Leonard Woolley encontró al sur de Irak lo que se ha llamado como el Juego real de Ur. El descubriento, que se dató en la Primera Dinastía de Ur, es un conjunto de varias piezas arqueológicas que acompañan a un tablero. No se sabe prácticamente nada sobre sus reglas, solo una breve alusión en una en tablilla babilónica con escritura cuneiforme fechada en torno al 177 a.E. de la cual se ha concluido que el juego sería un enfrentamiento entre dos jugadores por ver quién acaba primero un recorrido, finalmente, para mover las fichas -cada uno tenía siete, blancas o negras- se usarían tres dados piramidales. En este sentido, no solo en Mesopotamía aparecen juegos de este tipo, también en Egipto, otro de los focos de la neolitización en el mundo antiguo, se habían inventado ya. Un ejemplo es el Senet.



Damos un salto en el tiempo y llegamos a la Antigüedad Clásica y Tardía, la época gloriosa de Grecia y Roma. Una época donde además de grandeza política, militar y social, también había tiempo para jugar. De tal modo que hay cientos de yacimientos donde aparecen restos de dados y astragali, es decir, lo que conocemos como tabas; que como ninguna de sus caras es igual, cada una puede representar un valor distintos.

Cae Roma, cae Rómulo Augusto, el último emperador del Imperio Occidental, y entramos en una época que muchos nos han intentado vender como una auténtica Edad oscura. Pero la Edad Media, lejos de ser esa etapa decadente que algunas narraciones nos han intentado demostrar , es una época de cambios, sobre todo en una Europa que entre Mahoma y Carlomagno -citando a la maravillosa obra de Pirenne- estuvo apunto de desaparecer. Una época de descubrimientos, nuevos y viejos, de intercambio de conocimientos y también de la creación de juegos, algunos de los cuales todavía hoy los podéis encontrar en las tiendas. De entre todos, seguramente el más conocido sea el ajedrez. Un juego que tiene orígenes medievales en Europa, pero que en la India ya se jugaba al menos desde el siglo VI, aunque se le denomina Chaturanga y tenía alguna que otra variación a lo que hoy conocemos. Lo cierto es que en algún momento a partir del siglo VI, cuando el Imperio sasánida vivía su momento de auge y caída, ese juego llegó a las manos de los habitantes de Persia. Tras la anexión del territorio a la influencia musulmana, ese juego que los persas habían llamado Shatranj, llegaría de algún modo, a través de las rutas comerciales que dominan los musulmanes entre Oriente y Occidente a Europa. No es casual pues, que junto a los caballos, al rey, a la reina, a las torres, haya unas piezas que se llamen alfiles. Porque alfil viene del persa fil, que significa elefante. Así, ya en el siglo XV el juego del ajedrez está mas o menos generalizado en el continente europeo, y queda configurado como el ajedrez moderno que conocemos en la actualidad. De hecho, si lo pensamos detenidamente el ajedrez es uno de los verdaderos antecedentes de los videojuegos de estrategia de los que hablaremos más adelante.  



El auténtico salto de los juegos de mesa se produce, como en otras cuestiones con la llegada del siglo XIX, principalmente por los cambios sociales que provocan dos acontecimientos fundamentales para la historia de la Humanidad. Por un lado, la Revolución Francesa como momento a partir del cual se empiezan a implantar las ideas liberales que configuran nuestra organización política y social. Por otro lado, la Revolución Industrial no en vano, determina desde un punto de vista económico la organización social y las relaciones entre los seres humanos. El concepto de tiempo libre se va generalizando, al mismo tiempo que surgen las clases medias y la especialización de la clase trabajadora, y por lo tanto, se abre un auténtico mercado de los juegos de mesa. 



A partir de ese momento, cada idea, cada concepto se materializa en una gran variedad de juegos de mesa, con o sin tablero, de cartas, de miniaturas, de dados, de rol, temáticos y así hasta un largo etcétera. De este modo, a comienzos del siglo XX empiezan a aparecer lo que son los grandes juegos que hoy en día conocemos. Por ejemplo, en 1903 una señora llamada Elizabeth Magie crea un juego llamado The Landlord's Game, que viene a ser el modelo de lo que hoy es el Monopoly, que se puso de fama paradójicamente en los años más complicados de la Gran Depresión, supongo que algo así como el querer y no poder ese engañoso sueño americano.



Otro impulso importante se da tras la Segunda Guerra Mundial, ya sabemos, el conflicto más grande que ha conocido la historia de la Humanidad. Después de 1945, y los más de 50 millones de muertos, era obvio que necesitaba distracción, necesitaba entretenimiento, y es cuando aparecen en muy pocos años juegos tan conocidos como Cluedo en 1948 o Risk en 1950. Un salto que, ya paralelo a la aparición de las primeras computadoras y, por lo tanto, al mismo tiempo que la aparición de los videojuegos, abrió nuevos frentes en el mundo de los juegos. De hecho, unas décadas más tarde iba a nacer una de las empresas más conocidas del mundillo, Games Workshop, fundada en Londres en 1975. Estos, influenciados por el género de la espada y brujería -como por ejemplo Conan- o también por la obra de J. R. R. Tolkien, van a ser los artífices de los Warhammer, juego de miniaturas por excelencia. 

Así, una vez repasada lo que podemos considerar como la Prehistoria de los videojuegos, en la próxima entrada nos centraremos en la verdadera antesala de estos, lo que algunos expertos denominan como la era «antes del Pong», es decir, todo lo que hay antes de la aparición del primer videojuego comercial -cosa que no es lo mismo que el primer videojuego-. Pero de esto, hablaremos más adelante.