jueves, 23 de julio de 2015

Algo va mal: Crisis y muerte de la filosofía

¿Por qué? Es una pregunta que cada vez nos planteamos menos. La dinámica de la sociedad capitalista exige resultados de balance económico positivo sin importar las consecuencias. En este contexto, las Humanidades han sido las grandes perdedoras. La Historia no interesa porque no vende, interesa los grandes best-sellers y los grandes relatos nacionales. Tampoco interesa la Historia del Arte o la Filología Hispánica, ya que el biligüismo en el ámbito escolar es lo que se lleva, eso si, siempre aplicado en materias de Humanidades. Y de todas ellas, la gran perdedora es la Filosofía.  

Edvard Munch, El grito, 1893, Galería Nacional de Oslo.

La Filosofía está en crisis, es un hecho. Pero no debemos olvidar que en nuestra evolución como especie, en nuestra evolución como sociedad, en nuestra evolución epistemológica del conocimiento, la Filosofía siempre ha jugado un papel fundamental. Hoy en día, precisamente cuando más se la necesita, la Filosofía se ha visto apartada de los currículos educativos, en España solo se imparte en Bachillerato, dejando apartados de la misma a todos aquellos que no continúan por la vía de los estudios superiores ¡Cómo si estos no fueran a ser ciudadanos como el resto! De hecho, al menos como yo entiendo la Filosofía -sin ser filósofo-, esta no debe estar monopolizada por grandes cabezas pensantes, sino que debe ser una herramienta práctica a la hora de plantearnos cómo y porqué hacemos las cosas.

En Historia, la Filosofía me parece fundamental. Cuando te planteas un problema, buscas información, buscas fuentes primarias, testimonios, publicaciones. También revisas las fuentes secundarias sobre el tema, trabajos de investigación, libros y otras publicaciones. Todo ello para plantearte una hipótesis. Después esa hipótesis se va modificando, se va interpretando hasta que construyes tu teoría final. Un proceso bastante mecánico en el caso de no contar con la Filosofía. La Filosofía te obliga a dar un pasito atrás y repensar el proceso de investigación, plantear si las fuentes han sido las adecuadas o si la interpretación ha sido adecuada. Sin este apartado, una investigación rara vez puede ser eficaz. Esto en la Historia de la Física o de la Medicina, está más que claro. Pero no solo eso, podemos aplicarlo a nuestra vida cotidiana, a la hora de ir a comprar o preparar la comida, a la hora de hacer las tareas del hogar. Nos debemos plantear continuamente si lo que hacemos lo hacemos bien, si aprovechamos bien el tiempo, si comprando la leche y el pan al mismo tiempo no estamos  ahorrando un tiempo necesario para otra cosa.


Jacques-Louis David, La muerte de Marat, 1793, Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica, Bruselas.


La Filosofía por lo tanto no parece ser una actividad de pensamiento para ociosos. Es una herramienta muy importante para desarrollar una ética personal y profesional para nosotros, los ciudadanos de este mundo. Es así, que la Filosofía nos puede parecer complicada, a veces incluso inabarcable, pero tenemos que entender que la Filosofía no es cuestión de un tema exclusivo, sino que puede ser aplicada a cualquier tema. Tristemente, la Filosofía muere cuando más la necesitamos. En un momento donde nos deberíamos plantear dónde estamos y a dónde queremos llegar. La gran brecha social que el capitalismo ha creado en nuestra sociedad, el materialismo y la obsesión por la imagen, la sociedad de consumo o el gran problema del calentamiento global merecen ser estudiados desde otras perspectivas más allá de las económicas y productivas. Por que la educación vuelva a la razón de la mano de la Filosofía.