viernes, 29 de mayo de 2015

Historia y videojuegos: Age of Empires (II)

El éxito de Age of Empires hizo que de manera muy temprana se lanzara al año siguiente una expansión titulada The Rise of Rome, que nos introducía nuevas civilizaciones de la Antigüedad Tardía como Roma, Cartago y de hecho nos tendían un puente histórico al que iba a ser el auténtico nombre de este saga, Age of Empires II (1999). Centrado en la época medieval y con bastantes novedades de jugabilidad y técnicas, Age of Empires II se iba a convertir en el juego más emblemático de la saga y sin duda el más recordado. 


Portada de Age of Empires II: Gold Edition

Dividía la Edad Media en cuatro períodos: Alta Edad Media, Edad Feudal, Edad de los Castillos y Edad Imperial. Como en el primero, avanzar de edad iba a depender de tener unos mínimos recursos necesarios así como una serie de conocimientos tecnológicos. Nuevas unidades civiles y militares nos acababan de dibujar una simulación de la sociedad medieval. Más cosas, como comercio, el oro como principal elemento de intercambio o la posibilidad de adquirir reliquias que daban riqueza y prestigio. Entre las civilizaciones más destacadas teníamos a los ingleses, francos, godos, celtas, persas, bizantinos, sarracenos, teutones, japoneses, chinos, etcétera.

Además el juego contaba con un apartado muy interesante, una especie de pequeño manual sobre los distintos aspectos que aparecen en el juego, tanto conceptuales como por ejemplo las cuestiones relacionadas con el feudalismo, así como tecnológicos y una pequeña biografía de los personajes que aparecen en el juego. Porque una de las partes más interesantes del juego son una serie de misiones individuales que nos ponen en la piel de personajes hoy casi legendarios como William Wallace o Juana de Arco. 


Captura de pantalla Age of Empires II: The Age of Kings (1999)


El juego, como he dicho el más importante de la saga, se ha visto sometido a modificaciones tanto por los propios desarrolladores como por la comunidad de jugadores. De hecho, hay dos expansiones muy interesantes del juego, la primera que salió muy poco después, se titulaba Age of Empires II: The Conquerors (2000) y básicamente incluía una misión sobre el descubrimiento de América y varias civilizaciones como los aztecas, los mayas, además de los españoles. La segunda mucho más tarde, en 2013 acompañando a una versión HD del juego titulada Age of Empires II: Forgotten Empires (2013) que incluía a incas, italianos, eslavos, hindús y magiares. No solo eso, de una colaboración entre LucasArts y Ensemble Studios, surgió Star Wars: Galactic Battlegrounds (2001) un juego que mezclaba el motor gráfico de Age of Empires con la temática de Star Wars.


Blasco de Grañén. San Martín y el peregrino (1445) (Museo Diocesano de Zaragoza)


La saga la continuó varios años después Age of Empires III (2005) que a pesar de los avances gráficos y novedades en la jugabilidad con un sistema de metrópolis y colonias, no supo enganchar a la comunidad de jugadores como lo hizo el número dos de la saga. En definitiva, podemos decir que la saga Age of Empires han sido juegos sobre Historia, juegos con historias, pero también un verdadero punto de inflexión en la historia de los videojuegos.

jueves, 21 de mayo de 2015

Algo va mal: Política y juventud

Antes de todo quiero decir que me considero joven, al menos dentro de la escala moderna que establece la juventud entre los 20 y los 30 muy largos, de hecho tengo 26. Pero me cansa que últimamente en los medios de comunicación, y sobre todo de cara a las elecciones, haya una especie de elogio a la juventud. Si, esos mismos medios de comunicación que nos repiten a todas horas que es la juventud más preparada de la historia de España, pero en cambio vive la situación de paro más dramática que se conoce en el tiempo reciente. 

Exhibición gimnástica de la Gioventù italiana del littorio 
(antes los Fasci giovanili di combattimento)

En este sentido, la juventud y la política, si lo miramos desde un punto de vista histórico, son dos conceptos que siempre ha estado relacionados. De hecho, generalmente los cambios políticos en la historia contemporánea los han traído movimientos sociales asociados con la juventud. Hoy, a cuatro días de las elecciones la gente también espera que esos cambios los traiga la juventud. En las entrevistas, en las encuestan, la juventud parece una cualidad necesaria de todo político que quiera hacer carrera. Y yo esto lo pongo en cuestión. Me basta recordar cómo el fascismo y nazismo, que eran movimientos que se criaron en la Primera Guerra Mundial y que llegaron al poder entre los años veinte y treinta, tenían entre sus señas de identidad la exaltación de la juventud -exaltación de la juventud y también de la masculinidad-. De hecho, salvo algunas excepciones la mayoría de sus miembros o había luchado muy jóvenes en la guerra o incluso se habían criado en la guerra, como Guiseppe Bottai decía «la guerra fue nuestra pubertad»*

Cartel propagandístico de las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjügend)

Por lo tanto, cuidado con la juventud. Juventud no es un sinónimo de progreso en el campo social ni mucho menos en el político. De hecho, para mi la juventud no es una cualidad, es un momento de la vida, por qué tendría que elogiar una fase de la vida por la que pasamos todos. Prefiero que los cambios políticos vengan de gente realmente comprometida, jovenes, maduros o ancianos. De personas que apuesten por la igualdad de todos los seres humanos, que tengan unos valores ideológicos y sobre todo que sean buenas personas. La historia, aunque muchos no lo piensen, nos enseña muchas cosas. 

*Giuseppe Bottai, Diario 1935-1944, Bologna, Rizzoli, 2001.

viernes, 8 de mayo de 2015

Historia y videojuegos: Age of Empires (I)

Corría el año 1997, Microsoft una de las empresas informáticas más consolidadas del momento apadrinaba un videojuego que se iba a convertir en un auténtico icono cultural de finales del siglo XX. Desarrollado por Ensemble Studios, el videojuego del que estamos hablando es Age of Empiresun videojuego de estrategia en tiempo real que revolucionó el género hasta ese momento. Y lo revolucionó, no solo por la jugabilidad que más tarde comentaremos, sino por la narración y el contexto histórico en el que el juego se desenvuelve. 

Portada de Age of Empires, 1997 

Ambientado en el año 3000 antes de la Era, y con la posibilidad de elegir 12 civilizaciones antiguas -Grecia, Minoica, Fenicia, Egipto, Asiria, Sumeria, Babilonia, Persa, Hitita, Shang, Choson, Yamato-, se puede ir avanzando a lo largo de cinco periodos o edades: Edad Nómada, Edad de Piedra, Edad de las Herramientas, Edad de Bronce, Edad de Hierro; siendo más o menos estas las edades que suelen manejar los historiadores para estudiar este periodo. En este sentido, para avanzar de edad, tenemos que cumplir una especie de requisitos mínimos tales como investigación de nuevas tecnologías o la acaparación de  una serie de recursos. 

Lo interesante de este juego, desde un punto de vista histórico, son sobre todo dos cosas. Por un lado, nos ofrece la posibilidad de rememorar los grandes procesos y los grandes acontecimientos de la historia antigua, desde el proceso de la creación de los primeros Estados en Mesopotamia y el Nilo hasta las Guerras del Peloponeso y la expansión de Grecia con Alejandro Magno. Por lo tanto, no solo la historia de los grandes hombres, sino también de procesos fundamentales para entender hoy la forma en la que vivimos como el paso de la caza y la recolección a la agricultura, el comercio o los primeros sistemas censales basados en el cobro de impuestos. Además, el complejo sistema de gestión nos ofrece una fotografía o imagen más o menos aproximada del régimen económico y sistema social que funcionaba en época antigua. De tal modo, tenemos una clara división social entre aldeanos -los que trabajan-, sacerdotes, soldados y personajes clave -el clásico héroe de todos los juegos de estrategia-, y también una serie de recursos con los que comerciar: comida, madera, piedra, oro. Sin duda, las dos partes fundamentales del juego.

Captura de pantalla, Age of Empires, 1997

Por todo ello creo que debemos reflexionar en qué medida estos videojuegos, y los que les han seguido, han ayudado a formar nuestra conciencia histórica. Y aquí, si que hablo desde mi propio punto de vista, ya que fueron juegos como Age of Empires, que cuando salió al mercado yo tenía 8 años, los que sin duda me hicieron despertar esa curiosidad por la Historia que más tarde me llevaron a emprender los estudios en eso mismo. Así que desde un punto de vista docente, creo que hay que perder el miedo a utilizar este tipo de recursos como herramienta o como forma de atraer a los alumnos a un determinado tema. Siempre y cuando se haga con mucha preparación y con una metodología y objetivos precisos.