miércoles, 18 de marzo de 2015

Apuntes de historia: Italia y los orígenes del fascismo (II)

El advenimiento de la sociedad de masas llegaba a Italia con una serie de tensiones no solo provocadas por la guerra, sino por el propio desfase del sistema político que se hacía evidente en el triangulo industrial de Milán, Turín y Génova. Así, en 1919 se introdujo el sistema de representación proporcional que acabó por hundir a los viejos partidos liberales y llevó al gobierno al recién creado Partito Popolare Italiano -fundado por Sturzo ese mismo año-, junto con un ascenso importante del Partito Socialista Italiano. En este sentido, tenemos que tener en cuenta dos procesos fundamentales del periodo. Uno, la conflictividad social, ocupaciones de fábricas y tierras (Biennio Rosso). Dos, la cultura de los excombatientes que los vinculaban emocionalmente a las causas nacionalistas. El ejemplo más paradigmático es la toma de la ciudad de Fiume por unos miles de excombatientes liderados por Gabrielle D'Annunzio. 



En este contexto, apareció una figura clave, Benito Mussolini. Un militante socialista que trabajaba como periodista del órgano del Partito Socialista Italiano, el Avanti, hasta que en 1914 en medio del debate de la intervención en la guerra fue expulsado del PSI. Mussolini nunca realmente creyó en el ideario marxista, lo veía como algo ajeno a Italia. Se necesitaba un movimiento con las señas propias de la identidad italiana. Tras la guerra, en 1919 formó los Fasci di Combattimento, en Milán en una mansión y rodeado de 118 personas entre ellos Marinetti (de ahí esa conexión con la modernidad y el futurismo de los años 20).



La estrategia de este nuevo partido fue el squadrismo, es decir, la conversión de grupos de excombatientes en fuerzas paramilitares pagadas por los grandes empresarios y propietarios para reprimir las ocupaciones y huelgas de los trabajadores. Unas acciones que contaron con la complicidad y benevolencia de las fuerzas del Estado. Poco a poco, se van desmantelando y destruyendo los sindicatos socialistas y cristianos. En 1921, cuando los Fasci di Combattimento ya cuentan con 230.000 personas, todo un fenómeno social, se funda el Partito Nazionale Fascista que en tan solo un año, y con muy pocos diputados accederá al poder tras la famosa Marcha sobre Roma. 



¿Qué ofrecía el fascismo para ser tan atractivo? En primer ofrecía camaradería a unos veteranos con problemas para integrarse de nuevo en sociedad, una especie de continuación de la Gran Guerra tras la paz. A los más jóvenes, les ofrecía excitación en un mundo deprimido, una visión de futuro con el final del orden liberal decadente.

martes, 17 de marzo de 2015

Apuntes de historia: Italia y los orígenes del fascismo (I)

El fascismo como fenómeno histórico no lo podemos encontrar hasta después de la Primera Guerra Mundial. Su aparición suscito entre los propios contemporáneos muchas discusiones, pero sobre todo en los primeros años, bastantes seguidores. Con el fascismo vemos como resurge con fuerza el nacionalismo patriótico, la violencia como forma de expresión y la aniquilación del resto de fuerzas políticas. Y como decíamos al principio, es imposible encontrar el fascismo antes de la Primera Guerra Mundial, porque es inconcebible sin que esta guerra recorriera los campos europeos. 
Así, en el contexto de 1914 nos encontramos con una Italia en pleno proceso de ensanchamiento de la base política del régimen de Giolliti -una especie de Cánovas del Castillo, artífice del sistema político italiano restringido y clientelar-. En medio de este conflicto de tensiones sociales, la guerra en Europa estalló y con ello el debate en torno a la intervención o no, con una gran conmoción de la sociedad. Por un lado los neutralistas, entre los que estaban los liberales, católicos y socialistas. Por otro lado los intervencionistas, de una difícil clasificación ya que nos encontramos desde anarquistas hasta radicales revolucionarios o nacionalistas.

Finalmente, el debate se cerró cuando el 26 de abril de 1915 el gobierno italiano se comprometió con los ingleses para entrar al lado de los Aliados. En un principio, se pensaba en una derrota inminente de los Imperios Centrales, es decir, de una guerra corta. Pero los costes sociales fueron terribles, 6 millones de movilizados, 650 mil bajas y sobre todo el desarrollo de una camaradería especial entre los combatientes que cargaron contra los partidos políticos tradicionales. De este modo se concebía el embrión de los Arditi, germen a su vez del fascismo. La guerra fue mal, y peor en octubre de 1917 tras el desastre de Caporetto.


En 1918 terminó la guerra y la economía italiana estaba desecha, había una importante crisis de alimentos y una amenazante inflación. Con ello, dos millones y medio de soldados regresaban del frente y las noticias de Rusia solo hacían más que preocupar cada día más a las clases dirigentes. Además, en los tratados de paz, Italia se sintió injustamente tratada al no conseguir los objetivos que pretendían, con lo que surgió el mito del irredentismo y la Vittoria mutilata.