viernes, 10 de octubre de 2014

Land and Freedom (1995)

Hace mucho tiempo que la Guerra Civil Española dejó de ser un asunto exclusivamente nacional desde un punto de vista historiográfico. La no intervención de los gobiernos democráticos pareció crear una especie de mito en torno a la no participación del resto de la población. Lo cierto es que sabemos que el bando nacional tuvo su apoyo tanto de Benito Mussolini como de Adolf Hitler. Pero también la República Española recibió apoyos. De hecho, no podemos concebir el periodo de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial sin tener en cuenta los acontecimientos que estaban sucediendo en España. 
De este modo, muchos jóvenes comunistas, socialistas y anarquistas de toda Europa -y de todo el mundo- se vieron atraídos por sus ilusiones cuando el golpe de Estado del general Francisco Franco provocó la guerra civil en España. Tierra y libertad nos cuenta la historia de uno de ellos. David Carr, un joven en paro, afiliado al Partido Comunista y que movido por sus ideales decide marchar a combatir a España contra el fascismo. Allí, se encuentra con la cruda realidad, la precariedad de las milicias, la rivalidad y enfrentamiento entre las distintas facciones republicanas y la represión franquista. David aprende que de la teoría a la práctica hay un trecho. Poco a poco se aleja de la heterodoxia del Komintern, a la vez que se ve influido por los usos y costumbres españoles. Así, son sus ideales los que lo mantienen al lado de las milicias del POUM cuando el gobierno republicano -bajo la influencia de la URSS-  ilegaliza la organización y suprime las milicias, para fundirse con el recién creado Ejército Popular Republicano. Narraciones de una historia ya pasada. Una película muy recomendable para acercarnos a la historia de las milicias republicanas, con un gran final que nos deja un poema de William Morris que merece la pena señalar:



Únete a la batalla, 
en la que ningún hombre fracasa,
porque aunque desaparezca o muera, 
sus actos prevalecerán. 


[Come, join in the only battle wherein no man can fail, Where whoso fadeth and dieth, yet his deed shall still prevail.]