jueves, 31 de julio de 2014

Valiant Hearts: The Great War, Ubisoft Montpellier, 2014

A propósito del centenario de la Primera Guerra Mundial estamos hablando de historia y literatura, pero poco de videojuegos. Y es que tenemos que olvidar la vieja definición de cultura, ya que hoy en día entre expresiones culturales de máximo nivel nos podemos encontrar, efectivamente, también con videojuegos. Un ejemplo de lo que estoy diciendo es Valiant Hearts: The Great War, un juego de lógica y aventuras desarrollado por la compañía francesa Ubisoft Montpellier.



Está ambientado en la Primera Guerra Mundial, y nos ponemos en la piel de una serie de personajes que por una u otra razón se ven envueltos en el conflicto. Lógicamente, el juego se inicia con el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, el estallido de la guerra y el arranque del odio entre las distintas nacionalidades. Karl, Emile, Freddie o Anna son las caras virtuales de un conflicto que rompió familias, levantó fronteras y dejó un panorama histórico - social totalmente distinto a los días anteriores al 28 de julio de 1914.



Además de su jugabilidad influenciada por los videojuegos de plataformas y de aventuras gráficas, podemos disfrutar de un verdadero trabajo de dibujantes inspirados claramente en el mundo del comic, por ejemplo el gran Jacques Tardi, y también de cartas e historias curiosas sobre los objetos de la vida cotidiana en las trincheras, acontecimientos importantes de la guerra y cosas de ese tipo. Un soplo de aire fresco para la industria del gaming, que puede ser además un modelo a seguir por su mezcla de entretenimiento, historia, dibujo, imaginación, educación y nuevas tecnologías.

viernes, 18 de julio de 2014

Martin Davidson, El nazi perfecto, 2012 (2010)

Las primeras páginas del libro(1) de Martin Davidson parecen presentarnos una de tantas biografías de personajes anónimos que se han escrito a lo largo de las últimas décadas. Pero conforme vas te adentrando poco a poco en la obra, te das cuenta de que no es así. De hecho, desde mi punto de vista es una de las mejores obras que entremezclan el género biográfico con una obra de historia propiamente dicho. Cosa que no es de extrañar, puesto que Martin Davidson (n. 1960, Edimburgo) es Licenciado en Oxford y responsable-editor de los programas de historia de la BBC. 


Desde el primer momento su historia cuenta con una particularidad, su abuelo era alemán. Un dato importante para un escocés nacido en 1960, cuando la memoria de la Segunda Guerra Mundial y los recuerdos de la barbarie nazi estaban todavía muy presentes. Su madre había emigrado a Escocia, lugar donde se había establecido. Desde pequeño, su abuelo era para el un misterio. Los veranos de vacaciones en el Berlín Occidental de la Guerra Fría, las conversaciones y regalos de su abuelo, al pequeño Martin le parecía imposible que su abuelo hubiera vivido un periodo tan convulso en Alemania sin estar relacionado con todo ello. Este misterio era todavía más acrecentado por el tabú que existía en su familia materna en torno al tema. 

Su abuelo falleció en 1992 y la duda que Martin había tenido durante 30 años se fue a la tumba con él. Solo le quedaban algunas conversaciones inconexas y el libro de Tempestades de Acero de Ernst Jünger que le había regalado su abuelo. Era el momento de hablar con su madre, de resolver el misterio. De este modo, Martin nos cuenta como descubre que realmente su abuelo, Bruno Langbehn dentista de profesión, había pertenecido a las Schutzstaffeln. Es decir, no solo había sido uno de los protagonistas de ese periodo oscuro para Alemania como fue el nazismo, sino que además había pertenecido a una de las organizaciones donde era innegable su participación activa en la misma.


De este modo, el autor nos desarrolla los orígenes sociales, morales e históricos del nazismo, probablemente el acierto más interesante del libro. Y es a esto a lo que me refería con lo de romper la típica narración biográfica, no es la historia de Bruno Langbehn, un nazi. Es la historia de Bruno Langbehn que junto con la de otros muchos alemanes, conformaron el engranaje dirigido por Adolf Hitler. De tal modo, este libro nos demuestra la utilidad del género biográfico en cuanto a la difusión del conocimiento histórico, alejándonos de aquellas anticuadas y exaltadoras biografías de los grandes personajes. Así, con este discurso y de la mano de la historia de Bruno Langbehn, recreamos el momento en que tantos alemanes, decepcionados con el resultado de la Primera Guerra Mundial, asimilan los mitos de la extrema derecha y del nacionalsocialismo. Los años de luchas callejeras contra los comunistas, la crisis económica y el crack del 29, el ascenso electoral de Hitler, convirtieron en «normalidad» ser un nazi. 


Recomendamos su lectura, y conectamos además, con otras biografías, estas de personajes clave, que dejan el género biográfico muy alto y que conforman lecturas obligatorias para cualquier persona que quiera saber más sobre la historia del siglo XX. Estas son la biografía de Hitler de Ian Kershaw, la de Franco de Paul Preston y para cerrar esta trilogía la obra sobre Mussolini de R.J.B. Bosworth(2).


(1) La versión utilizada: Martin Davidson, El nazi perfecto. El descubrimiento del secreto de mi abuelo y del modo en que Hitler sedujo a una generación, Barcelona, Anagrama, 2012.
(2) Ian Kershaw, Hitler, Barcelona, Península, 2010; Paul Preston, Franco. Caudillo de España, Barcelona, Debolsillo, 2011; R.J.B. Bosworth, Mussolini, Barcelona, Península, 2003.

martes, 8 de julio de 2014

Nuccio Ordine, L'utilità dell'inutile, 2013

L'utilità dell'inutile* o cómo dar sentido al tiempo «perdido» -y esto lo añado yo- es el último libro de Nuccio Ordine, filósofo italiano y profesor de literatura italiana en la Universidad de Calabria, uno de los grandes expertos en el Renacimiento italiano -en concreto por sus estudios sobre Giordano Bruno- así como colaborador habitual en las páginas de cultura del Corriere della Sera


Y si su perfil es sorprendente, todavía lo es más el libro al que nos obliga -en el buen sentido- a enfrentarnos. Un canto a lo inmaterial, un canto a las humanidades, un canto, como dice el propio autor, «a todo aquello que nos ayuda a hacernos mejores» (p. 9). En tiempos de crisis económica, del todo vale, del paro -sobre todo juvenil- entre los que me incluyo, este libro ofrece un rayo de esperanza para pensar que quizá no este todo perdido. El propio autor asegura que «il sapere è l’ultima forma di resistenza alla logica dell’utilitarismo», y esto es precisamente lo que nos demuestra en este manifiesto. Para ello, pasa por su filtro toda una serie de aportaciones que grandes personajes han hecho al respecto: desde Dante Alighieri, pasando por Miguel de Cervantes y su Don Quijote, hasta García Lorca, Heidegger o Italo Calvino.

En este sentido, llegamos a la conclusión de que no todo puede comprarse, y no, no estamos hablando de Mastercard, ya saben, para todo lo demás. Hablamos del saber. El propio autor nos afirma que es la propia naturaleza que caracteriza el conocimiento lo que lo hace incompatible con la «omnipotencia del dinero y del utilitarismo». El empeño, la dedicación, el largo y duro camino que requiere el conocimiento puro, no hay dinero ni sobres que puedan comprarlo, es decir «ni el más prestigioso título adquirido con dinero nos aportará la auténtica metaformosis del espíritu» (p. 15).


Un libro antídoto contra los políticos incompetentes, contra los recortes en educación, en investigación y cultura, contra el homo oeconomicus, contra la sociedad de consumo, contra la superflua vida moderna. En definitiva, un libro que te abre los ojos, y te enseña un rincón alternativo al frío mundo sin memoria de la obsesión por los beneficios.  

*La versión aquí utilizada ha sido: Nuccio Ordine, L'utilità dell'inutile. Manifesto, Milano, Bompiani, 2013 [edición en castellano: La utilidad de lo inútil, Barcelona, Acantilado, 2013]

jueves, 3 de julio de 2014

Giuseppe Pellizza da Volpedo, Il Quarto Stato, 1901

Il Quarto Stato, que en sus orígenes se llamó Il cammino dei lavoratori, es un cuadro que se ha convertido en un verdadero icono del siglo XX ya que viene a representar todos los cambios sociales que se produjeron con la herencia de la Revolución Francesa por un lado, y con la industrialización por otro. El «largo siglo XIX» -término acuñado por el historiador británico Eric Hobsbawm(1)- fue por lo tanto, el periodo que dio paso a la aparición del «cuarto estado», esto es, el mundo proletario. De gran importancia cuando en 1914 con el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial y la decadencia de las viejas aristocracias, las masas van a reclamar su protagonismo. Y hasta aquí, que todavía queda Mundial de fútbol y la cosa no está para tonterías (/ironía).

*Óleo sobre lienzo, 293 cm × 545 cm, Museo del Novecento, Milano

(1) Le expresión de Long nineteenth century, influenciada por Fernand Braudel, viene reflejada en la publicación de sus obras sobre el siglo XIX en tres volúmenes que sobrepasan tal cronología: Cfr. Eric Hobsbawm, The Age of Revolution: Europe: 1789–1848The Age of Capital: 1848–1875The Age of Empire: 1875–1914 recopilados en castellano por Crítica en: Eric Hobsbawm, Trilogía Eras, Barcelona, Crítica, 2014.

martes, 1 de julio de 2014

La Primera Guerra Mundial en la literatura: Dalton Trumbo, Johnny got his gun, 1939

Aprovechando el centenario del trágico estallido de la Primera Guerra Mundial, y al son del crecimiento de las publicaciones sobre dicho tema, nos ha parecido interesante desarrollar un pequeño comentario acerca de la literatura «clásica» sobre este conflicto. Una manera diferente para aproximarse a un periodo complejo, lejos de los tradicionales manuales de historia.


Y es que la Gran Guerra azotó, como ninguna guerra lo había hecho hasta ese momento, la conciencia colectiva de la sociedad -sobre todo a nivel Occidental y más concretamente a nivel europeo-. La guerra rompió los lazos entre los intelectuales que en su gran mayoría se pusieron al servicio de su país, las fronteras fueron más que nunca murallas infranqueables, y el paso de los años, fue pesando cada vez más en la memoria de la colectividad. La Gran Guerra demostraba así, al ser humano, que no todo era progreso, que la barbarie era una posibilidad. Hemos comentado ya en este blog, la experiencia que dejó en algunos de los protagonistas de aquellos momentos, como por ejemplo el pintor alemán Max Beckmann (click).

Una experiencia, que junto a otras millones de experiencias, inspiró a numerosos intelectuales a escribir, pintar o filmar lo que había visto -conformando así ese concepto de «memoria colectiva», que no casualmente estaba desarrollando en aquellos momentos Maurice Halbwachs-. El primer ejemplo que vamos a tratar aquí es el de Dalton Trumbo.

Y es que Dalton Trumbo es, sin duda, un personaje muy interesante. Nacido en 1905 en Estados Unidos, estudió en la Universidad de Colorado y ya en la década de los 30 empezó a trabajar para prestigiosas revistas como Vanity Fair, y también cuando comenzó escribir sus primeras novelas. En los años 40 al mismo tiempo que se convierte en un reconocido guionista de Hollywood comienza su descrédito público. Su vinculación al Partido Comunista de los Estados Unidos, la valió la acusación por parte del Comité de Actividades Antiestadounidenses, por lo que fue encarcelado 11 meses y después exiliado en México desde donde continuó escribiendo en contra de la política macarthismo.



En este sentido, si su vida es interesante, todavía lo es más una de sus novelas. Johnny got his gun*, escrita en 1939, parecía anunciar el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Un relato en el que conocemos la historia de Joe Bonham, un soldado estadounidense que luchando en la Primera Guerra Mundial es alcanzado por un obús quedando incapacitado de manera terrible. Joe despierta en un hospital, parece encontrarse en un sueño profundo, entremezclando los recuerdos de la guerra con los de su vida en paz junto a su familia y su novia. Poco a poco, Joe cae en la cuenta de que no se encuentra dormido, ni soñando, ni atravesando el umbral del más allá, sino que está en la cama de un hospital, sin piernas, ni brazos, ni ojos, ni capacidad para hablar, solo su cerebro funciona, un prisionero dentro de sí mismo. 

La novela por lo tanto tiene una clara voluntad antibelicista ya que nos muestra los horrores reales de la guerra alejados de la épica. Pero no solo eso, también nos suscita temas como el debate en torno a la eutanasia o el olvido de los veteranos de guerra. El libro tuvo una gran acogida ya que recibió el National Book Awards por el libro más original de 1939. Además, por la filiación política del escritor, se convirtió en una llamada pacifista de la izquierda estadounidense en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Años después el propio Trumbo dirigió su adaptación al cine, tras haber triunfado como guionista de varias películas -Spartacus dirigida por Stanley Kubrick o Papillon-, a pesar de su «cruz» tras el paso del macarthismo. El film fue estrenado en 1971 con los Estados Unidos inmersos en plena Guerra de Vietnam, la llamada pacifista parecía volverse a repetir, de hecho no es casualidad que Dalton Trumbo decidiera adaptarla al cine en esos momentos.


*La versión utilizada aquí: Dalton Trumbo, Johnny cogió su fusil, Barcelona, El Aleph, 2005.