martes, 25 de febrero de 2014

The Rolling Stones, Under my thumb, 1966

Era el año 1966, en la «vieja Europa» las jóvenes generaciones construían nuevos caminos, la memoria de la Segunda Guerra Mundial parecía enfriarse, y la Guerra Fría volvía a su momento más álgido. En 1966, los movimientos feministas eran un hecho, y Mick Jagger, en una de sus canciones más polémicas, se hacía eco de ello. Under my thumb parece ser la parodia de la dominación -en una lucha por el poder de la sexualidad- del hombre sobre la mujer, y al mismo tiempo de reflejar como los tiempos estaban cambiando.


«Under my thumb
The girl who once had me down
Under my thumb
The girl who once pushed me around
It's down to me
The difference in the clothes she wears
Down to me, the change has come,
She's under my thumb
»

viernes, 21 de febrero de 2014

Marc Bloch, La extraña derrota, Un testimonio de 1940, 2003 (Parte 2)

El libro de La extraña derrota cuenta con una división tripartita en cuanto a su estructura se refiere. El primer apartado es la presentación del autor, su visión de que es ser un historiador y qué es la historia para él –posteriormente desarrollado en su libro Apología para la historia, también escrito en la clandestinidad–. También cuenta su experiencia personal durante los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial como oficial en el Estado Mayor del Ejército francés. Y es aquí donde encontramos el primer punto a destacar, y es que pese a reconocer la limitación de su experiencia personal, Marc Bloch es innovador en el aspecto de considerar como fuente sus vivencias personales, rompiendo así con la historia tradicional decimonónica.
El segundo apartado bajo el título Deposición de un vencido, es un análisis exhaustivo sobre la derrota francesa de 1940. De este modo, Marc Bloch establece una serie de niveles teniendo en cuenta la culpabilidad en la derrota. Siendo la incapacidad de los mandos del ejército, el factor con mayor importancia y admitiendo que detrás del concepto «mandos» están los hombres. Pero tampoco quiere decir que sea un factor homogéneo, tiene múltiples facetas. En primer lugar, la victoria intelectual, los oficiales franceses no supieron entender la guerra moderna de Alemania. En segundo lugar, la superioridad numérica y aérea, ya que todos los recursos se habían invertido en la fortificación de la Linea Maginot. Y en tercer lugar, una amalgama de factores psicológicos y colectivos. Así, Marc Bloch aplica su concepción de la historia para el análisis su presente: «la historia es, en esencia, una ciencia de cambio. Sabe y enseña que dos acontecimientos no se reproducen nunca de una manera totalmente semejante, porque las condiciones en que se dan nunca coinciden con exactitud». Y es que los viejos oficiales franceses quisieron plantear la guerra al modo de la Gran Guerra, y no tuvieron en cuenta las apreciaciones de los jóvenes oficiales, que sin duda fueron más acertadas para la guerra moderna.


El tercer y último apartado, con el título de Examen de conciencia de un francés, es la aclaración de que no sólo puede existir un único culpable, hay otros factores importantes. Ya que lo sucedido en el ejército es una plasmación de la realidad social de esa Francia del periodo de entreguerras. Y es por lo tanto, uno de los textos más polémicos del análisis de la derrota en la historiografía francesa, como vaticinó el propio Bloch en el libro. Ya en su primera aclaración, afirma la dificultad que tiene para un historiador enfrentarse a un análisis del presente. Así, Marc Bloch parte de un análisis general de la comunidad francesa, una colectividad en un estado psicológico decadente. Y de ese análisis general, va segmentando los problemas que han generado la gran crisis en 1940. Entre ellas, llama la atención, las muestras de la debilidad colectiva fruto de debilidades individuales, sucedidas en la Francia de 1940, en momentos donde la patria está en peligro. También forma parte de ello, la crisis en la conciencia de la clase obrera, mejor dicho, la inexistencia de la solidaridad colectiva. A todo ello, Marc Bloch añade una crisis cultural donde los medios de comunicación y los métodos educativos han favorecido que cada vez la población tenga menos interés por la lectura, han dejado de pensar libremente y sólo lo hacen bajo paradigmas que son tomados como una especie de libros sagrados.
Para Marc Bloch todo esto es agravado si tenemos en cuenta la situación internacional que quedó con el Tratado de Versalles, donde poco a poco se fueron alimentando los rencores del vecino alemán, y que hacían más que probable la aparición de un sobresalto, plasmado posteriormente en el nazismo. Pese a ello, Bloch no pierde la esperanza en la nación francesa, y apuesta por un final de la guerra favorable gracias a la intervención aliada desde Gran Bretaña. Un pronóstico que ahora podemos ver como bastante acertado.


Para finalizar y a modo de conclusión, podemos destacar la innovación de Marc Bloch al atreverse a realizar una historia del presente, más si en su época el mito de la objetividad todavía tenia gran peso en el ámbito académico. Paradójicamente esta innovación corresponde a su descontento por la sociedad francesa de la época, al igual que les paso a sus maestros de la «escuela metódica» con la derrota frente a Prusia. Por otro lado, el análisis no se limita a la superficie del problema, sino que observa multitud de elementos y factores que pudieron alterar de una u otra manera el producto. Y por último, señalar como el autor plasma su admiración y amor por la historia, en una obra que forma parte de los grandes clásicos de la historiografía contemporánea.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Marc Bloch, La extraña derrota, Un testimonio de 1940, 2003 (Parte 1)

Muchos trabajos acerca de la figura de Marc Bloch empiezan igual, destacando su presencia entre los grandes historiadores del siglo XX. Y es que sin duda, Marc Bloch es un referente para cualquier historiador, tanto en su calidad de profesional de la historia como por su gran personalidad. Nació en 1886 en la Francia de la III República. Una Francia que buscaba la consolidación del Estado republicano creado a partir de la derrota frente a los prusianos en 1870. En ese contexto se planteaba una crisis intelectual en la sociedad francesa acerca de las razones de la derrota. Y se llegó a la conclusión de que su rival –la recién unificada Alemania– no solo tenía un ejército mejor sino que también gozaba de mejor salud intelectual. En ese momento nació la llamada «escuela metódica francesa», padres de la profesionalización de la historia en Francia y futuros maestros de Marc Bloch.


En 1906 fue admitido en la Escuela Normal Superior donde comenzó sus estudios. Entró en contacto con la historiografía alemana gracias a la obtención de una beca que le permitió estudiar en Berlín y Leipzig. Tras obtener el diploma en Estudios Superiores de Historia y Geografía comenzó un periodo de formación en la Fundación Thiers donde compartió momentos con discípulos de Durkheim. Empezó su cursus honorum académico impartiendo clases en varios institutos, al mismo tiempo que preparaba su tesis. Pero su progresión se vió truncada por la Primera Guerra Mundial. Se unió al ejército francés y allí –junto a todas las personas de su generación– vivió la experiencia más traumática de su vida.
Con el final de la guerra, pudo ver también finalizada su tesis doctoral. En 1920 formó parte del proyecto de creación de la «joven» Universidad de Estrasburgo. Todo un símbolo de la ciencia francesa, en un territorio siempre disputado con Alemania. En dieciséis años que permaneció allí, destacan dos de sus grandes proyectos. Por un lado, la publicación de uno de sus libros de mayor éxito, Los reyes taumaturgos(1), una muestra de originalidad y de ruptura frente a la historiografía de sus maestros de la «escuela metódica». Y por otro lado, la creación junto a Lucien Febvre de la revista los Annales d'historie économique et sociale, que acabó por revolucionar el panorama estanco de la historia aportando la comunicación directa con otras ciencias sociales. Desde 1936 pasó a ocupar la cátedra de historia económica en la Sorbona de París. Pero de nuevo, otra guerra, interrumpe su carrera académica. Y pese a tener 56 años se presentó como voluntario para ayudar a su país. La derrota de 1940 frente a las tropas del III Reich, le provocó un gran impacto que le llevo a escribir un análisis sobre el desastre y que es objeto de esta recensión(2).
La extraña derrota(3) es considerado uno de los análisis más acertados en torno a la debacle francesa en la Segunda Guerra Mundial. Marc Bloch rompe con el tabú, con cierta vigencia todavía en los años cuarenta del pasado siglo, de que un historiador no puede hacer análisis del presente, ya que pone en peligro la objetividad de su análisis. Él mismo defendía su método del siguiente modo: «sin inclinarse sobre el presente, resulta imposible comprender el pasado»(4). De este modo se le ha considerado en los últimos veinticinco años como uno de los «padres» de la historia del tiempo presente. Pero no es sólo un simple análisis, es también el testimonio de un historiador en guerra y posteriormente en la clandestinidad. Este documento representa en cierto modo el colofón a su carrera como historiador y a su vida. Y es que Marc Bloch nunca separó su faceta de historiador con el resto de su vida. Así, parafraseando a Pirenne decía: «el primer deber del historiador, es interesarse por la vida».
Bloch se presenta ante todo como un patriota, y considera a Francia un buen motivo por el que morir, ya que se siente heredero de la cultura francesa. Tampoco oculta su ascendencia judía de la cual ni se enorgullece ni avergüenza, ya que no es practicante, solo la reivindica ante un antisemita. Paradójicamente serán estos, dos de los motivos por los que será asesinado por la Gestapo en 1944, sin conocer si su escrito sería alguna vez publicado. Y es que el recorrido de su manuscrito fue tan aventurado como la propia experiencia personal del autor. Pero su final no fue el mismo, ya que Bloch dejó su vida en la guerra, pero su manuscrito sobrevivió llegando a las manos de su familia, haciendo revivir de algún modo su pensamiento y memoria. La primera edición de La extraña derrota corrió a manos de la editorial Le Franc-Tireur en 1946, ya que entre los miembros del comité, Bloch tenía buenos amigos(5). Pero en la Francia de la posguerra no interesaba un análisis que buscaba las razones sociales –e incluso psicológicas– de la «derrota relámpago» frente a la Alemania Nazi. Pese a ello el libro fue traducido a numerosos idiomas, entre ellos en inglés por la Oxford University Press en 1949.


El verdadero resucitar del libro de Marc Bloch tuvo lugar en la década de los años 70, cuando aparecen movimientos innovadores dentro de la historiografía francesa para teorizar la recién bautizada «Historia del Presente». La relativa lejanía de la Segunda Guerra Mundial y la conmoción que causó Mayo del 68, hicieron que un grupo de historiadores franceses se plantearan la necesidad de teorizar sobre el presente. Así, la teoría de Marc Bloch y sus libros fueron influencia de los historiadores de la Nouvelle Historie con Pierre Nora a la cabeza o del Instituto de la Historia del Tiempo Presente creado en 1978.
(1) Marc Bloch, Les rois thaumaturges. Estrasburgo,Publications de la Faculté des Lettres de Strasbourg, 1924.(2) Olivier Dumoulin,  Marc Bloch, o el compromiso del historiador. Granada, Editorial Universidad de Granada, 2003, pp 7-10(3) Marc Bloch, L'étrange défaite. París, Société des éditions «Le Franc-Tireur», 1946. [trad. esp.: La extraña derrota, Un testimonio de 1940. Barcelona, Crítica, 2003](4) Marc Bloch, op. cit., p. 30(5)Albert Bayet, miembro del comité editorial de Le Franc-Tireur, fue uno de los que comunicaron la detención de Marc Bloch. Véase: Carole Fink, Marc Bloch: Una vida para la historia. Publicacions de la Universitat de Valencia y Universidad de Granada, 2004, p. 302 [Edición original: Marc Bloch: A life in History, Cambridge University Press, 1989.]

lunes, 17 de febrero de 2014

Julio Cortázar en «A fondo», 1977

Hoy rescatamos una entrevista a Julio Cortázar en 1977. El programa era A fondo, dirigido por Joaquín Soler Serrano, y el cual estaba dedicado a entrevistar a personajes notables del mundo del arte, las letras, las ciencias sociales o la política. Uno de esos programas que hoy sería imposible que se emitieran, y no me refiero solo por la implantación de la ley antitabaco. La entrevista completa disponible aquí.


sábado, 8 de febrero de 2014

Vittorio Zunino Celotto (Getty Images)

Finisce sempre così. Con la morte. Prima, però, c'è stata la vita, nascosta sotto il bla bla bla bla bla. È tutto sedimentato sotto il chiacchiericcio e il rumore. Il silenzio e il sentimento. L'emozione e la paura. Gli sparuti incostanti sprazzi di bellezza. E poi lo squallore disgraziato e l'uomo miserabile. Tutto sepolto dalla coperta dell'imbarazzo dello stare al mondo. Bla. Bla. Bla. Bla. Altrove, c'è l'altrove. Io non mi occupo dell'altrove. Dunque, che questo romanzo abbia inizio. In fondo, è solo un trucco. Sì, è solo un trucco. 

(Toni Servillo como Jep Gambardella en La Grande Bellezza, 2013 de Paolo Sorrentino)