lunes, 19 de agosto de 2013

Max Beckmann, Die Nacht, 1918-1919



Max Beckmann es uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán. Pero aquí, no me interesa destacar su biografía como pintor. Sino que a propósito de la lectura del libro A sangre y fuego de Enzo Traverso me inquieta la idea sobre la cual su obra refleja el cambio de interpretación sobre la muerte en la pintura. Con el progresivo desarrollo de la guerra tecnológica a principios del siglo XX y sobre todo con el estallido de la Gran Guerra, la muerte deja de ser natural y pasa a ser producto del miedo a la violencia moderna.

Cuando estalló la guerra en el verano de 1914, cuatro vanguardias animaban el panorama artístico europeo: el cubismo en Francia, el vorticismo en Gran Bretaña, el futurismo en Italia y el expresionismo en Alemania. La guerra no hizo más que profundizar la ruptura de las relaciones entre los artistas e intelectuales de los países combatientes. A la vuelta a casa, los horrores de la guerra se hicieron irrepresentables, lo que unido a la censura impuesta por los Estados, hizo que fueran pocos los cuadros donde figuraban escenas de guerra. Los pintores que habían acudido al frente preferían recurrir a imágenes abstractas para plasmar la esencia de la guerra. Por lo que se entiende mejor el éxito de vanguardias como el cubismo o el expresionismo. El caso de Max Beckmann es un buen ejemplo. En 1914 se ofreció como médico en el frente belga y un año después regresa a la vida civil en estado de «shock». De tal modo que su obra cambió radicalmente, de su etapa inicial influida por el impresionismo, evolucionó a un expresionismo de temática grotesca.

Así, en su cuadro La noche* (pintado entre 1918-1919) se refleja la violencia que existió en las sociedades de posguerra, en este caso en la República de Weimar que nada más acabar la guerra vivió el levantamiento espartaquista y la sangrienta actuación de lo Freikorps. La pintura muestra una escena terrible. Tres criminales intentan estrangular a un hombre, a su lado su mujer atada y medio desnuda. Detrás, dos mujeres contemplan el cruel acto. El miedo y el horror que transmite este cuadro lo podemos encontrar en mayor medida en algunas pinturas de Otto Dix o George Grosz, y son uno de los componentes principales del Guernica, una de las obras más importantes de Pablo Picasso.

*El cuadro original se encuentra en el Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen de Dusseldorf.

viernes, 2 de agosto de 2013

George Orwell, 1984

1984 es una de las novelas más célebres de Eric Arthur Blair. Una ficción distópica que nos lleva al Londres imaginario de 1984. Un mundo totalitario, frío y cruel donde no hay un destello de humanidad. Ciertos paralelismos entre la sociedad actual y la reflejada en el libro, otorgan una profunda dimensión a cada palabra del mismo.

©2012-2013 ~ALCook (http://www.deviantart.com)

Y es que la vida de Eric Arthur Blair (1903-1950) estuvo marcada por los grandes acontecimientos de la primera mitad del siglo XX que tanto a él, como a los hombres y mujeres de su «generación» marcaron de por vida. El imperialismo, la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y la formación de la URSS, la crisis del 29, el auge de los fascismos, la crisis de las democracias y la Segunda Guerra Mundial. Todo ello tuvo una repercusión fundamental en su forma de entender la literatura.

Tras un breve periplo en el ejército colonial británico en la India, regresó a Gran Bretaña donde realizó todo tipo de trabajos. En la década de los años 30 le llegó el éxito debido a la publicación de varias de sus novelas como Los días en BirmaniaSin blanca en París y Londres o El camino a Wigan Pier, todas ellas con inspiración en su propia vida. Este será el periodo en el cual adoptó su famoso pseudónimo, George OrwellEn 1936 se desplaza a España para alistarse en las milicias durante la Guerra Civil Española. De su experiencia en la guerra escribió Homenaje a Cataluña. Durante la Segunda Guerra Mundial trabajó para la BBC, labor que compaginó con su gran pasión, la escritura. En este último periodo de su vida, se publicaron dos de sus novelas más exitosas: Rebelión en la granja y 1984. Murió en 1950 aquejado desde hacía años por la tuberculosis.

Se hace necesario, por lo tanto, entender la vida de George Orwell para comprender en su totalidad su obra. Una producción literaria marcada por sus experiencias personales y el análisis crítico a la sociedad de su época. Así, 1984 no es más que una recreación del miedo que causaba el posible triunfo de los estados totalitarios sobre la libertad. Sin tampoco olvidar la tradición literaria de distopías que se había desarrollado desde finales del siglo XIX, mucho antes de que Orwell escribiera su obra. De este modo, novelas como Nosotros o Un mundo feliz, sirvieron de inspiración para Orwell. Pero, el porqué del éxito de la novela de Orwell reside en que pese a ser una distopía, se acercó peligrosamente a la realidad del momento en que fue escrita. Incluso a día de hoy, como antes he dicho, la novela consigue describir esa delgada línea donde se mueve la libertad del ser humano. Un libro muy recomendable en un mundo cada vez más frío.

"Under the spreading chestnut tree, I sold you and you sold me."